jueves, 4 de abril de 2013

Pero antes de ofrecer al Padre nuestro gozo, es necesario pedir perdón, para poder perdonar y sentirnos perdonados

Esta entrada (ya sé que lo repetiré con frecuencia) es especial.
Por eso he esperado a pasar Pascua y poderla redactar, así, conforme a los que esperamos se cumpla en nosotros "el que tenga fe en Mí jamás morirá..."
Pues ese es el lema de esta celebración de un aniversario que sólo marca una fecha temporal de un amor infinito y eterno. Pero vivido ya aquí desde lo limitado y caduco.
¿Cómo puede ser esto?
Aunque me gusta la literatura y me defiendo con la palabra, sobre todo escrita... soy de ciencias.
Permitirme una pequeña introducción:
Entre los números reales, del 1 al 10 por ejemplo, un espacio aparentemente muy concreto y acotado, podemos no obstante, contar un sinfín de cantidades: el 6, el 5, el 5'5, el 5'25, el 5'125, el 5'0625, el ...
Al igual que en la superficie de una mesa cualquiera: podemos trazar una innumerable traza de rectas distintas sobre ella
Y no me enrollo más; a lo que vamos: en la Eternidad que nos aguarda podremos, creo firmemente, vivir infinitas "vidas" que en este mundo se nos "escaparon". No digo reencarnaciones; ni que, renunciando o no a lo que en este mundo fuimos, queramos "vivir otras realidades"
Hablo de completud.
Cuando escribí la canción (aunque necesariamente me ayudaron con los arreglos musicales)  pensé que debían cantarla las dos personitas que este día lo hicieron. Por aquel entonces eran novios; hoy cada cual hace su vida con sus respectivas parejas. Ahora son mundos  paralelos lo que en su día fueron rectas que se cortaron. Las matemáticas dicen que las rectas paralelas, que no tienen punto alguno en común en este mundo, sí lo tendrán en la Eternidad, en el Infinito.
No es que añore lo que nunca germinó, seguramente porque no hubo verdadera semilla. Pero siempre queda un sentimiento. Como el que también siento por Cris; pero ésta es otra historia, otra mesa, otra vida que recrear cuando se cumplan el espacio y el tiempo.
 Os dejo la canción "en directo" (aunque un poco pillada después de comenzada: Padre, escúchame y perdóname..)
La canción que abre esta entrada, como su dedicatoria, no podía ser otra: ella recordará que bailé con ella una vez, aquella vez.
Y no nunca olvidaré que quiso cantar para mí, con Carlos, ésta mi (su) canción